sábado, 3 de agosto de 2013

Españoles.

Neo... dice:
¡Y luego dicen que no son españoles! Ja.
Cada una de las “castas” en que se divide España tiene su propia idiosincrasia.
Los de Bilbao ( todos los vascos son de Bilbao) porque son de Bilbao; a los madrileños “eg” que no se le puede llevar la contraria;los cántabros huelen a sobaos pasiegos… y a vaca; a los asturianos no les saques de su sidra y de sus fabes; los gallegos siempre están “empanaos”; los extremeños bellota arriba, bellota abajo, los de Castilla y León perdidos como ovejas modorras, los castellanomanchegos quijotes como ellos solos, los navarros son muy “encerraos” ; los aragoneses cabezones como ellos solos; dale un petardo a un valenciano y ya veras la que arma; los de Murcia en “El Pozo”, los andaluces “ere que ere” con la siesta y el botijo; los mayorquines “ensaimados” en sí mismos; a los canarios saliendoles ” mojo” en los plátanos; los de Ceuta y Melilla “bajándose al moro”.
¿Y los catalanes? Aparte ser devotos de la Virgen de Montserrat del puño cerraomontan un partido, piden la independencia, y no se ponen de acuerdo ni entre ellos.
¡Españoles! ¡Cuanto os quiero!

La caída (II)

Neo... dice:
La Biblia contada a los de Bilbao.
Nekane había faltado a la promesa realizada a Sabino de no alimentarse de productos españoles. Paco el de El Ferrol, alias “El Caudillo”, dueño de “Casa Paco” le había tentado con suculentas viandas de la geografía española, y ella, viendo que eran agradables a la vista, sucumbió a la tentación y comió. Y Paco, el más astuto de los hosteleros del centro de Bilbao, no se conformó con “engañar” a Nekane, sino que le dio unos “taperwares” repletos de la fruta prohibida para que se la diera a probar a su marido Antxón.
- Mucho has tardado hoy, ¿no? Seguro que te has venido por “Pozas” y te ha pillado la hora de los “chiquitos” del Ángelus.
-No te puedes ni imaginar lo que me ha pasado, Antxón. ¡Mira lo que te traigo!
-¡Nekane, pero cómo se te ha ocurrido pasar por Cáritas! Pero no sabes que somos los primeros bilbainos y que Sabino nos ha dejado aquí en el paraíso de Los Jardines de Albia a pensión completa.
-Que no Antxón, que no he estado pidiendo. Es comida… y deliciosa, que me han regalado para que la pruebes.
-¿No será comida de maketos? Ya sabes que Sabino nos la ha prohibido. Veneno, Nekane eso es veneno para nosotros.
- ¿Veneno? Y una mierda. Lo que pasa es que Sabino la quiere para él solo. Mira, Antxón, me he puesto rojiblanca a comer de esto que tú llamas veneno y aquí estoy tan campante. Y por cierto… ¡qué guapo estás hoy! Y qué bien hueles. No sé que me pasa Antxón, pero desde que he comido estas maketadas, como que me están entrando unos calores…
-¡Ostras, Nekane! ¿No me digas que tienes ganas de consumar nuestro matrimonio? Estás poseída. Que nosotros los de Bilbao vírgenes hasta la sepultura. Aunque pensándolo bien… ¿ese “taper” azul que tiene?
…
Paseaba Sabino tranquilamente buscando a sus dos bilbainos (bilbaino y bilbaina los creó) cuando escuchó unos jadeos en un rincón oscuro de uno de los muros de La Parroquia de San Vicente.
-¿Antxón…? ¿Nekane…?
Se produjo un largo silencio. Antxón y Nekane, sudorosos y asustados, aparecieron ante Sabino casi completamente desnudos: una hoja del “Deia” tapaba sus partes pudendas.
- ¡¡¡Antxón!!!! ¡¡¡¡¡Me cagonlaostia!!!!¿Acaso has probado alimentos españoles de los cuales te prohibí comer?
- La neska que tú me diste; te repito: que TÚ me diste, me dio a probar y comí.
- ¡¡¡Nekane!!! ¿Qué has hecho?
- Paco “El Caudillo” me ofreció y comí.
- Claro, claro, el otro siempre tiene la culpa. ¡Qué parecéis Convergencia y Unió!

Luís Bárcenas.

Neo... dice:
-Ave María Purísima.
-Sin pecado concebida.
-Dime hijo tus pecados.
-No me llame hijo, Padre. Llámeme Cartero Real, que es mi profesión.
- ¡El Cartero Real! No me digas que has cometido pederastia.
- No, padre, no. Si ese es el problema, que yo creo que no he cometido ningún pecado.
-¡Entonces, para qué demonios has venido! (¡Dios, perdóname por nombrar a tu otro hijo, al que te salió torcido; pero es que estoy hasta el gorro de que vengan al confesonario diciendo que no tienen pecado. ¡Joder! Si se aburren, que se pongan el Sálvame.) Perdona, hijo, perdona por mi reacción, pero si no tienes pecados, ¿para que te has acercado aquí?
-Estoy buscando consuelo.
- ¿Y no has probado a irte de pilinguis? Digo. Es que así tendrías un motivo para volver con algo concreto.
-No es ese el tipo de consuelo que busco Padre. Es que me siento solo, me han abandonado todos. Y encima me llaman cabrón.
- Pero algo les habrás hecho, ¿no?
-Nada, Padre. No les he hecho absolutamente nada. Después de tantos años sirviéndoles -que hasta en los ratos libres realizaba trabajos de tesorería- Y siempre al pie del cañón. Fíjese, nunca se me olvidó entregarles las cartas, ni una sola se me perdió ¡Y con qué ilusión las recibían! Y ahora… ahora me dejan tirado.
- Lo siento mucho, hijo. De veras. Te comprendo
y tienes toda mi solidaridad, pero… si no tienes pecado no te voy a poder dar la absolución.
-No importa, Padre. Ya ha hecho bastante escuchándome. Gracias.
- Adiós, hijo.
- Adiós, Padre.
…
- ¡Luis!
-¿Sí, Padre?
- Junto a la pila bautismal hay unos sobres de ayuda para restauración del confesonario. Si no te importa…
- Desde luego, Padre, desde luego. Y por cierto… ¿cómo sabe que yo me llamo Luis?
- Nada hay oculto a los ojos de Dios, hijo… Y si puede ser que sean 15.000.

En la sangre.

Neo... dice:
España lo lleva en la sangre…, en la sangre de los españoles. Se suele decir que cada español lleva un seleccionador dentro. Puede ser. Pero lo más patético es que cada español lleva un español dentro. A veces me sorprende que los españoles se casen (sea por la Iglesia, por el juzgado o por “arrejuntamiento”). No puede ser; es imposible: dos españoles nunca se pondrán de acuerdo. Que dos españoles el mismo día, en el mismo lugar y a la misma hora digan un “si, quiero” es algo digno de estudio, análisis y cateterismo si hace falta. En un país donde ante un “buenos días” se responde un “¡y tú más!”, ¡cómo es posible formar un conjunto!, aunque sea formado por solo dos elementos. No es extraño que las agrupaciones políticas se llamen “partidos”; cosa rara sería que se llamaran unidos. Es cierto que hay uno que se hace nombrar como Izquierda Unida, pero es por cachondeo e ironía. Así que no es de extrañar que en cuanto vemos al contrario realizar alguna acción dudosa saltemos a la yugular, olvidándonos de los actos realizados dentro de nuestras propias filas. De nuestras filas ya nos ocuparemos en otro momento, que aquí hay “pa todos” y patadas.
Vomitivo. Vomitivo resulta que con la que está cayendo nos dediquemos principalmente a buscar culpables en las filas, llamémoslas enemigas.
¿Y si nos dejamos de echar en cara y nos dedicamos a arrimar el hombro…? Perdón, no me había dado cuenta de que somos españoles, y en este país no arrima el hombro ni Dios; aquí somos más de meter la mano.

Políticos del XIX y XX.

jachuspa dice:
Si por alguna extraña circunstancia se hiciera realidad, cosas más raras se están viendo, la película de Dan O´Bannon, “El regreso de los muertos vivientes” o alguna serie de televisión como “The walking dead”, buena parte de los políticos españoles de los siglos XIX y XX “resucitados” creerían estar viviendo un déjà vu.
Si el zombie de Romero Robledo o el comisionista- marido (de casado Duque de Riánsares) de la viuda de Fernando VII, aquella de quien decían las coplillas: “Clamaban los liberales/ que la reina no paría/ y ha parido más Muñoces/ que liberales había”, o tal vez, el benemérito Marqués de Salamanca y tutti quanti, que supieron vivir indecorosamente del presupuesto y de otras tropelías, leyeran, oyeran o vieran las noticias del panorama político nacional español, creerían que están en el cielo, que hicieron escuela; inclusive, próceres como Cánovas o Sagasta, pensarían que segundas partes siempre fueron buenas…incluso terceras.
Si algo caracteriza al siglo XIX es la impresentable, en términos generales, clase política que gobernó España aquellos años y de la que es deudora la actual. Ya en aquellos días, se les suponía un destino terrible a los políticos a su muerte: el infierno. Tras el fallecimiento de Narváez, circuló un telegrama por los cafés y mentideros de la Villa y Corte: “Ha llegado el duque de Valencia/se le está poniendo el rabo/se espera con impaciencia/a don Luis González Bravo”. Rico y Amat en su “Diccionario de los políticos” escrito allá tan pronto como 1855 los definía así: “Zánganos de colmena que se alimentan únicamente con la miel de la patria” y decía que su patriotismo “…es la ilusión de la juventud, la especulación de la virilidad, el egoísmo de la vejez”.
Cuando se produjo el desastre del 98 mucha gente se preguntó cómo fue posible aquello y culpó a los políticos por su ineptitud. La pregunta lógica hubiera sido otra: cómo fue posible que España, con la casta política que la gobernó, aguantara con los restos de su menguado Imperio colonial hasta esa fecha. Entonces, como ahora, la clase política era partidaria de arrimar el Pascual a su sardina; el súmmum de la felicidad, como decía García Gual en su obra “La secta del perro: vida de los filósofos cínicos”, consistía en ser tonto y tener trabajo: algún partido político español actual ha hecho de ello su leitmotiv.
No cambió el panorama en el siglo XX, ni con la monarquía de Alfonso XIII, ni con Primo de Rivera, ni con la II República, ni con el franquismo y tampoco, con la restauración de la democracia en el 75. Tiene uno la sensación, tal vez errónea, de que todos los políticos han asistido como alumnos a la misma madrasa, allí donde la primera lección consiste en un power point para aprender a separar con éxito las piedras de las lentejas y la segunda es de pretecnología, para ir comprendiendo el mundo, y se denomina: “A la electrónica por el enchufe”. El título lo dan en cuanto saben diferenciar gimnasia de magnesia. Hay repetidores.
En la mayoría de los partidos políticos españoles actuales se ha producido un aggiornamento de aquel viejo lema del Frente de Juventudes “vale quien sirve” por este otro “vale quien se sirve”; a ellos –los partidos- llaman, atraídos como si fueran la Tienda en Casa, los mejores representantes de la idiocia y la avaricia. Total para que, como decían de Franco, todos los presidentes del Gobierno tengan, en su mesa de trabajo, dos carpetas con bolitas de alcanfor en su interior: una, con los asuntos que el tiempo resolverá, otra con los asuntos que el tiempo ha resuelto. Disculpen, pero me voy a vomitar.
Buenos días señoras y señores

La caída (I)

Neo... dice:

La Biblia contada a los de Bilbao.
La caída ( I )

Antxón Kobarrubiako y Nekane (La Lola) vivían felices en los Jardines de Albia. Sabino les había dado todo lo que podían desear: las siete calles para tomar txikitos, el Athletic, el BBV, el supermercado de El Corte Inglés; y sobre todo la Sabin Etxea.
Eran felices… y sobre todo ¡ libres ! Una sola cosa prohibió Sabino: no comer de “El Arbol” (supermercado muy extendido por las regiones limítrofes), ya que solía tener buenas ofertas en productos típicos españoles. Podían alimentarse de cualquier producto que tuviera Label Vasco: patatas de Álava, sardinas de Santurce, tomates de Deusto, pimientos de Gernika, queso Idiazabal, bacalao a la “Biskaina”, txuletón de Bérriz, angulas de Aguinaga, txakolí de Bakio… y como mucho sidra de Astigarraga o tinto de la Rioja Alavesa; pero nada de platos típicos maketos.
Como Nekane solo sabía preparar gazpacho y pescaito frito, Sabino la apuntó a la escuela de hostelería de Artxanda donde adquirió grandes conocimientos de la Cocina Vasca en sus dos vertientes: la tradicional y la escasa.
Paco era el más astuto de los hosteleros gallegos que habían puesto su pequeño negocio en el centro de Bilbao. Regentaba un pequeño restaurante que ofrecía menús del día a tres pesetas; con diez primeros platos a elegir, diez segundos, postre, pan y vino. Observaba todos los días pasar a Nekane ante su puerta cargada con pesadas cestas de la compra procedentes del Mercado de La Ribera.
Un día se dirigió a ella con voz zalamera:
-¡¡¡Pobriña!!! Si vinieras a comer a “Casa Paco” todos los días te evitarías muchos esfuerzos y te saldría más económico.
- Es que Sabino nos tiene prohibido comer fuera de casa. –respondió esta-.
- O sea, que os prohibido comer. –insistió Paco, lanzándole la primera puya-
-Nooo, comer, no. Solo no debemos consumir productos españoles.
-Ah, es que Sabino sabe que si probarais esos productos se os abrirían los ojos de la sorpresa. De esa forma seríais totalmente libres y distinguiríais el bien y el mal; el bien comer y el mal comer se entiende. Espera un momento…
Paco se introdujo en el local y al poco salió con un menú degustación en una mesa movible.
- Mira, esto es jamón ibérico. Observa que color, que veta, que olor. ¡Esto es comida de dioses! ¿Y has visto este cocido madrileño?… con sus garbanzos, su sopa, sus sacramentos. Y de esta paella valenciana ¿qué me dices? ¿Y el salmorejo? ¿Y estas chuletillas de lechazo? ¿Y la sobrasada? Mira, ¡sobaos pasiegos!… ¡y cabrales!. Tengo adentro sienes y sienes de maravillosos manjares de toda la geografía española que os tiene vetados Sabino. ¿Y sabes porqué? Porque no os quiere.
Nekane observó el menú degustación y vio que era agradable a la vista… Y comió de él. Se le cayeron las lágrimas de lo que sintió. No eran lágrimas socialdemócratas, pero como si lo seriasen.
-¿No tendrás unos tapper para llevarle a Antxón? –preguntó Nekane a Paco.
-No faltaba más. Y dile que el décimo menú del día es gratis… y de vez en cuando le invitaré a degustar un orujo de Liébana criado a los pies del trozo más grande que se conserva del Lignum Crucis.
-Gracias. Y por cierto… me llamo Nekane, bilbaina de Bilbao.
- Yo me llamo Paco, de El Ferrol; pero me puedes llamar “El Caudillo”

Jo-Tsé-Lú

Neo... dice:
A mí me gusta el cine japones en versión original. Sobre todo las de Chal de Loto – que traducido al inglés suena algo así como Charlot.
Más que el Imperio de los Sentidos me sorprendió “La República de los sauces llorones”, del gran director Yokito Latele.
Es de seso duro. No recomendada para menores, ya que puede influir en su forma de actuar y luego es muy difícil ubicarlos en una foto de grupo.
Trata de las peripecias- más de las “peris” que de las “pecias”, ya que se trata de una película subida de tono- que tuvo que realizar Jo-Tsé-Lú ( que era de origen chino, pero que se tenía por japones)para llegar a su máxima aspiración: observador de nubes.
El no era un sauce, más bien no era nada; pero soñó con una vietnamita y con un chubasquero amarillo. Sintió la llamada de sus ancestros (sobre todo de un abuelo) y decidió aprender economía en dos tardes.
Y aquí viene la escena culmen de la película, que ha sido nominada varias veces para los Karlos de Chantrea: Jo-Tsé-Lú, en su segunda y última tarde de aprendizaje, intenta desesperadamente realizar una multiplicación: 2 X 2. El reloj avanza…, la luz mengua…, las tinieblas se ven en el horizonte…, y el protagonista (extenuado por el esfuerzo) anota:5.
Y claro, cinco… Pues por el c…. Y no me digan que esto no es seso puro y duro.

Bilbaino y bilbaina.

Neo... dice:

La Biblia contada a los de Bilbao.

(Bilbaino y Bilbaina.)

Sabino había creado al primer bilbaino: Antxón Kobarrubiako. Lo había alojado en pleno paraíso de Bilbao, concretamente en Los Jardines de Albia, y no le faltaba de nada. Tenía su disposición a poca distancia el BBV, El Corte Inglés, las siete calles y Sabin Etxea – que traducido al maketo viene a ser algo así como El rapto de las Sabinas, pero de andar por casa-.
Y sin embargo Antxón no era feliz. No es que tuviera que caminar unos ochocientos metros hasta San Mamés para ver al Athletic; porque qué son ochocientos metros para uno de Bilbao cuando recorre más de doscientos kilómetros para traerse buen vino de La Rioja. Tampoco le producía tristeza el txirimiri continuo que bañaba cual maná en el desierto las mañanas de La Plaza Moyua. Ni siquiera el olor que producían Los Altos Hornos de Sestao -que aunque la mayoría de los altohorneros fueran españolazos pobres que habían huido de la miseria- hacía en él mella en su ánimo.
Era algo más profundo. Era como si deseara descargar y no encontrara plaza libre de carga y descarga en plena Gran Vía. Hasta ahora Sabino se había preocupado de que a Antxón –su máxima creación- no le faltara de nada.
-Antxón, ¿qué te ocurre, pues? ¡Trrriste te veo!
-Es que me falta, como si dijéramos, algo, pues.
- Pero, ¡si tienes de todo, la ostia!
- De todo… pero de sintura para arrriba.
- ¡Joderrrr! No me había dado cuenta. Ahora hablo con Iñasio, que será el abuelo de Iñaki Azkuna ( el mejor alcalde del Mundo) para que te constrrruya unosbateres públicos al lado de La Alhondiga.
- No, si eso no es problema. ¡Anda que no hay terrrrenos para plantar pinos por la zona del Ensanche! … Es que me encuentrrro solo.
- ¿Y si te pido al Olentzero una Play?
- Es otrro tipo de soledad la que tengo, Sabino. Tiene algo que ver con el Imperio de los Sentidos.
-Sentidos, sentidos. Los bilbainos solo tienen un sentido: el gusto; para beber buenos tragos de vinos y comerrr txuletones de Berriz. Los demás sobrrran.
- Es que necesito una prrresensia femenina en mi vida.
- ¿Y no te vale Marijaia en la semana grande de Bilbao?
- Hombrrre, pero si fuera de carrrne y hueso.
-¡Coño, pues los txuletones! Anda que no tienen carrrne y hueso. ¡De hasta ochocientos grrramos los hay!
- Que no, Sabino. Que necesito una mujer.
- ¿Y no te valen los puticlús de General Concha?
- ¡Dios! ¡Una para mí solo! No para uso común de la cuadrrilla.
…..
-¡Oye, neska!
- ¿Es a mí paisa? ¿ Quieres que te lea la mano?
- No, la mano, no. Mira, me llamo Sabino ¿Te gustaría ser la primera bilbaina?
- Pero es que llo me llamo Dolores…, aunque muchos payos me llaman Lola.
-Dolores…, viene que ni pintao. Te llamarás Nekane.
- ¿Y que tengo que hacer?
- Nada, neska. Solo tendrrás que compartir tu vida con Antxón, el primerrr bilbaino… Además, serás la matriarca y ordenaras todo lo que quieras.
- ¿Y tiene que haber contacto íntimo?
- ¡¡¡Nooo!!! Tu hases cómo, pero sin como; que los bilbainos solo hablan y fanfarrrronean, pero a la hora de la verdad, ni con un encofrado.
- ¿Y como nos multiplicaremos?
- No te prrreocupes, neska. Que de las multiplicaciones ya se encargarán los maketos; que esos no solo multiplican, sino que elevan a la enésima potencia.
Y así Sabino creó a la primera bilbaina.
Y se la presentó a Antxón. Y se los llevó a comer txuletón. Y a los postres el bilbaino exclamó: Ésta si que es carne de mi carne – y pidió un entrecot-.

El imperio de los sentidos.

eltumbaollas dice:
Buenas tardes señoras y señores,
vi “El Imperio de los sentidos” en Londres (quizá London) siendo menor de edad. Con mi primo Nigel y su cuadri de sinvergüenzas de Exeter; tras mil horas de tren y siete collejas llegamos a un bar de Londres. La expectación era enorme, digo la de la cuadri, yo llevaba tres días de obcecación y masturbación en un puro sufrimiento. Por fin llegamos al cine, bebieron innumerables cervezas (que no me dejaron probar) y cantaron canciones absurdas (que no quise aprender) y por fin entramos en una sala incómoda y me tocó el peor sitio, junto a un tipo que llevaba bufanda y fumaba una pipa empalagosa. Lo mejor de la peliculita sucedió antes de comenzar, en ese segundo que se apaga la luz y un hooligan gritó: Go on. Todo la sala rió a carcajadas y comprendí que sólo buscaban sexo y me negué a ser como ellos sabiendo que era peor que ellos. Del resto de la película no me acuerdo. Bueno, tengo algún recuerdo pero me dio asco.
Me costó unos autodivanes y una reconciliación con mi primo Nigel pero poco a poco me acerqué a lo japonés.
Si gustan cine japonés prueben con Takashi Miike. Lo traje un día al blog esperando a Mister Lindo. Si les va lo adolescente prueben con Kitano, que está a un mundo de Miike pero a veces engaña.
Bowie, no es un cantante, es Bowie, coño.

Borja Sémper ( Presidente del PP de Guipuzcoa)

Neo... dice:
-Ave María Purísima.
-Sin pecado concebida.
-Dime hijo tus pecados.
- No me llame hijo, Padre. Llámeme Borja que me mola más.
- Bueno, hijo. Dime tus pecados.
- Verá Padre, es que he dicho que Bildu no es ETA.
- ¿Y estás seguro?
- ¿De que lo he dicho?
- ¡Joder! (cristianamente se entiende). Que lo has dicho, fijo; que yo también leo el blog de Santiago. Te pregunto si estás seguro de que Bildu no es ETA.
- Padre, es que yo creo…
-¡Coño! (cristianamente también). Si no creyeras ¿qué hostias (cristianamente no) haces aquí?
- Digo Padre, que yo creo que Bildu no es ETA.
- Ya hijo, ya. Pero… y ¿ETA es Bildu?
- Largo me lo fiáis.
- A seis años. ¡Y al 5%!
- Para esa mierda… compro deuda española.
- Sí, macho sí. Porque… ¿serás macho, no?
- ¿Acaso lo duda?
- Es que… a quien se le ocurre llamarse Borja Mari.
- No, Borja Mari no. Borja a secas.
- Dime mari…, digo Borja: ¿algún pecado más?
-No, que yo sepa.
- ¿Tú no serás del PP?
-¿Y eso es pecado?
- No, ser del PP no es pecado. Pero hay cosas que no debe de decir uno del PP.
-¿Por ejemplo?
- ¿Tú conoces a Maroto?
- ¿El de Vitoria?
- No, el de la moto, no te jode.
- ¿Y qué pasa con él? ¿También ha dicho algo?
- No, pero es que se corta el pelo en unos sitios…
- Padre. ¿Cortarse el pelo es pecado?
- Según donde, hijo, según donde. Bueno, ¿te arrepientes de lo que has dicho?
- Pues, la verdad es que no.
- ¿Y para que leches has venido aquí?
- Es que no tenía la conciencia tranquila.
- ¿Y has probado con un exorcista?
- ¿Tan grave es, Padre?
-Esto requiere mucha penitencia hijo, mucha penitencia. Me vas a escribir mil veces en la fachada del ayuntamiento de San Sebastián: ¡Viva España!
- Lo siento Padre, pero eso no puedo hacerlo.
- Pues, sales del confesonario y cierras la puerta… por fuera. Ah, y otra cosa. Cuando veas a Mariano le dices de mi parte que no pierda a la Esperanza, que mucha gente está viendo las cosas de color de Rosa y no sé, no sé.